Por qué lavar las sábanas nuevas

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Todos estamos de acuerdo en que no hay nada más lindo que acostarse entre sábanas limpias, recién lavadas, si es posible aún con el perfume del enjuague (o suavizante) para la ropa, suaves y tersas. Pero, ¿qué hacemos con las sábanas nuevas? ¿Hay que lavarlas o las podemos poner en la cama luego de sacarlas del empaque?

Los fundamentalistas de la limpieza (para no decir obsesivos) está claro que optarán por meter a la lavadora las sábanas aunque estén nuevas, recordaremos quizás a nuestras madres o abuelas diciendo que iban a “sacarle la rigidez a la sábana” ante nuestra mirada desconcertada, y también otros directamente tenderán la cama, por la misma razón: “Pero y si están envasadas, deben estar limpias, qué tanto” es lógico que lo piensen, me ha pasado.

Pues parece que hay varios motivos de peso que justifican la necesidad de lavar las sábanas antes de poder, finalmente, entrenarlas.

Lo primero que influye en lo que respecta a la necesidad de lavar las sábanas nuevas es el proceso de fabricación de los tejidos, ya que para finalizarlos y conseguir un acabado óptimo, pasan por varias instancias ya sea de estampado, entintado, se preparan las telas para fortificar sus características y demás. Todos estos procedimientos son capaces de dejar residuos microscópicos que necesitaremos eliminar mediante un lavado previo.

Estas micro-partículas remanentes en las sábanas, de hecho interfieren con la suavidad de las mismas, tal y como decían las abuelas las sábanas nuevas pueden resultar ásperas al tacto, esto se acentúa dependiendo el tipo de tejido que las componga, como sabemos en el mercado hay una alta variedad, desde algodón, poliéster, seda, lana o nylon, entre otros. Al lavarla nos aseguraremos de eliminar la rigidez y que no nos puedan llegar a raspar las sábanas nuevas.

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Sin embargo como la tecnología de producción ha avanzado y ha mejorado notablemente, algunos fabricantes de sábanas industriales aseguran que su producto está prelavado y listo para usar, ya que no contiene asperezas derivadas de los procesos de elaboración. Se recomienda verificar esta información con el vendedor responsable o leyendo las características del producto para evitar confusiones. De todas maneras, queda a consideración personal el lavar las sábanas para asegurarse de no tener problemas con la suavidad al utilizarlas.

¿QUÉ DEBEMOS TENER EN CUENTA PARA EL LAVADO DE NUESTRAS SÁBANAS?           

Primero que nada siempre es lo más prudente que te tomes el tiempo de leer las indicaciones del fabricante que nos van a proveer los datos de temperatura idóneos, así cómo qué detergente y enjuague utilizar para lograr limpiar a fondo las sábanas y así mismo mantener la integridad de las mismas y no comprometer el tejido. Sin embargo si no sabes dónde buscar las indicaciones del fabricante, aquí las transcribimos para que no se te olviden:

  • Temperatura máxima de lavado: 60°
  • No juntar con otro tipo de prendas para el primer lavado, hacerlo por separado.
  • Programar siempre el centrifugado corto.
  • Utilizar un detergente más bien suave.
  • Evitar lavar en seco.
  • Temperatura máxima de planchado: 150°
  • Quitar las sábanas de la lavadora y tenderlas inmediatamente después de terminado el lavado, no dejarlas dentro de la lavadora ya que pueden adquirir olor a humedad.
  • Se recomienda secar al aire libre.

Tal y como comprobamos, los consejos de la abuela, o el saber popular, son útiles y están bien fundamentados, aunque no sepan a veces explicarlos con claridad. Para realizar el primer lavado, u otros lavados subsecuentes, puedes optar por reemplazar o combinar con tu jabón, una taza de bicarbonato de sodio, y media de vinagre blanco para la extra suavidad. De esta manera te garantizas que las partículas microscópicas se desprendan en su totalidad y que la sábana quede perfecta para su uso.

CADA CUÁNTO HAY QUE LAVAR LAS SÁBANAS

Por último en las recomendaciones sobre el cuidado de la ropa de cama, tienes que saber cada cuánto tiempo es recomendable cambiarlas y lavarlas.

Es claro que si la sábana se mancha por algún motivo, ya sea alguna secreción imprevista de fluido corporal como puede ser sangre de la regla, de alguna lastimadura o de la nariz, semen, mocos, saliva que expulsamos al dormir o sudor excesivo por el calor, así mismo si nuestros niños se han orinado en la cama, es imperativo cambiarlas de inmediato. De la misma manera si estamos enfermos, deberíamos cambiar las sábanas cada dos días por lo menos, para evitar la proliferación de virus y bacterias.

 Cómo poner fin al colecho

Si por el contrario nos encontramos en condiciones normales de uso, la frecuencia óptima para el cambio de las sábanas es al menos una vez a la semana, avalado por doctores, bacteriólogos e inmunólogos que aseguran que con esta frecuencia de lavado se evita la proliferación de ácaros, virus o demás microorganismos que se alojan en la ropa de cama, eliminándolos cuando aún su presencia no es del todo peligrosa para la salud.

También cabe destacar que si padece de asma u alguna otra enfermedad infecciosa, la presencia de ácaros y polvo de las sábanas será nocivo para su salud, por lo tanto deberá adoptar una frecuencia de recambio, de tres o cuatro días, de manera que no comprometa su salud.

En última instancia, se recomienda evitar la presencia de animales en la cama, comer en la misma, y por supuesto recostarse sin bañarse o con los pies sucios fruto de caminar descalzos por ejemplo.

Esperamos que te haya servido la información sobre el lavado de las sábanas nuevas, ahora estás listo para continuar con la tradición (o en todo caso adoptarla), sabiendo los fundamentos que impulsan a esta práctica.

Recuerda que es esencial seguir todas las recomendaciones antes mencionadas, ya sea para el primer lavado o los siguientes, la frecuencia de cambio y las consideraciones especiales, con el propósito de cuidar tu salud, asegurar la vida útil de las sábanas y evitar las potenciales manchas permanentes.

De todas maneras, estas recomendaciones de lavado están enfocadas para cualquier tipo de tejido y manchas estándar. Si has manchado tus sábanas con alguna secreción particular o han quedado manchas, deberás asegurarte de un método para eliminarlas que no dañe el tejido pero que pueda remover la mancha propiamente. Así tendrás tu cama perfecta sin tener el colchón mojado ni las sábanas.

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